sábado, 22 de noviembre de 2014

Riesgos Al Navegar por internet

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS?


Cuando navegas por internet, tu navegador registra los sitios visitados, los archivos que descargas “temporalmente”, como imágenes y cookies, y las claves y sitios web preferidos. Estas funciones están diseñadas para facilitar tu navegación por internet. La información se almacena en la computadora que utilizas y cualquiera que la use puede saber así qué sitios visitaste, además de tener la posibilidad de acceder a tu correo electrónico y otros servicios.
Muchas personas pensamos erróneamente que al cerrar el navegador salimos de nuestros servicios en línea tales como el correo y las redes sociales. Pero si las opciones de “guardar clave” o “mantener la sesión abierta” están activadas, cualquiera que vuelva a abrir el navegador tendrá acceso directo a nuestras cuentas personales.
Las mujeres que realizan investigación en línea sobre temas delicados o las sobrevivientes que buscan apoyo podrían querer que sus huellas no resulten fáciles de conseguir para otras personas. Por ejemplo, una mujer que lee sobre lesbianismo en internet en un país como Uganda, donde la homosexualidad está violentamente prohibida. U otra que necesita refugio para escapar de los abusos de su pareja. Borrar el historial de sitios visitados y asegurarse de que no haya claves almacenadas puede ser necesario para proteger tanto nuestra seguridad física como nuestra privacidad.
La forma de funcionamiento de internet es magnífica, colaborativa y bastante transparente. El riesgo está en no entender cómo funciona, qué información queda almacenada donde y si esa información puede ser dañina o no al ser expuesta.

2) EL MODO DE FUNCIONAMIENTO DE INTERNET DEJA HUELLAS

Nuestras actividades dejan una huella que puede rastrearse debido al funcionamiento de internet y las formas en las que interactuamos con la red. Para mucha gente, esto no es importante. Pero para las activistas por los derechos humanos de las mujeres o para las mujeres víctimas de violencia, es vital saber dónde dejan huellas.
Internet se constituye de redes y computadoras interconectadas e interdependientes. Para poder mandar correos electrónicos o presentar un sitio web solicitado en tu navegador, sabe y registra donde está situada tu computadora en internet y geográficamente en el momento de conectarse. Esto ocurre a través de una dirección de protocolo de internet (PI) que tu proveedor de servicios de internet (PSI) le asigna a tu computadora. En general, esta información la puede ver cualquiera.
La conexión inalámbrica, la dirección de PI y la información del navegador pueden ser utilizadas por algunos sitios web para presentarnos ciertos tipos específicos de información. Muchos deciden qué idioma mostrar en nuestros sitios web en base a esta información o eligen anuncios en base a la estimación de nuestra ubicación geográfica. Por ejemplo ¿te preguntaste alguna vez por qué los anuncios de Facebook y Gmail tienen que ver con el lugar donde vives y con lo que te interesa? Esto puede ser desconcertante pero es el resultado de un proceso automatizado o cookie.

3) COOKIES

Muchas personas creen erróneamente que las cookies son algún tipo de virus, sobre todo si los navegadores avisan cuando hay un pedido de “cookie de tercera parte”. Las cookies no son programas y, por ende, no pueden contener virus. Se trata simplemente de archivos de texto que tu navegador almacena a pedido de los sitios web que visitas. Normalmente contienen información tal como un número que se te asigna para identificarte.
Una cookie de una tercera parte significa que un sitio web que no es el que estás visitando también desea que tu navegador almacene cierta información. Esto es común porque los sitios web se componen de diferentes elementos – fotos, videos, anuncios, etc, que se canalizan desde otros sitios. Pero, como las cookies se usan frecuentemente para monitorear tus actividades en un sitio – las páginas que visitas, las compras que haces – hay quienes sienten que se trata de una invasión a la privacidad y que cada persona tendría que decidir si desea ser seguida o no. Por eso tu navegador te pregunta todo el tiempo si quieres “permitir cookies de terceras partes”.
Si una persona está siendo acosada o monitoreada mediante el uso de programas espías instalados en su computadora, también es posible que dichos programas conozcan sus hábitos de navegación accediendo a sus cookies. La mayoría de los navegadores de internet te dan la opción de permitir o bloquear las cookies para cada sitio que visitas. De modo que si te preocupa dejar huellas digitales, puedes elegir alguna de esas otras opciones. Pero algunos sitios web no funcionan bien si las cookies no están habilitadas, como sucede con Gmail. Para proteger mejor tu privacidad, una buena práctica consiste en borrar regularmente los “senderos de migas” de cookies de tu computadora.

4) PROVEEDORES DE SERVICIOS DE INTERNET

Aunque nos parezca que surfeamos por la web en forma anónima, nuestro PSI sabe exactamente a qué computadora de su red se le asignó qué dirección de PI en un momento dado y otros pueden saber desde qué ubicación geográfica estamos navegando y cuál es nuestro PSI. Nuestro punto de conexión – ya sea un cibercafé o un PSI – puede saber mucho sobre los sitios web que visitamos y nuestra otra actividad en internet. Este grado de acceso a datos privilegiados significa que, a veces, los PSI o los cibercafés pueden sufrir presiones por parte de algún gobierno u otros grupos de poder para revelar información. Saber que quien es propietario/a del cibercafé o que quien gerencia la empresa de PSI pueden invadir fácilmente nuestra privacidad puede influir sobre las decisiones que tomamos en cuanto al lugar y la manera de conectarnos y nuestra percepción de la importancia de contar con buenas políticas o leyes de protección de la privacidad.

5) LA INFORMACIÓN QUE PUEDE QUEDAR COMPROMETIDA MIENTRAS TRANSITAS POR INTERNET

A medida que navegas por diferentes servicios envías nombres de usuaria/o, claves, documentos, palabras de búsqueda y formularios por internet. La información circula en internet en forma de texto plano. Sin una conexión segura que disfrace o encripte nuestra información, estos datos pueden ser “olfateados” o detectados por otras personas en internet. También hay que ser concientes de ciertos puntos de vulnerabilidad, por ejemplo, si nos conectamos a través de redes inalámbricas (aunque la red esté protegida por una clave), cuando usamos nuestros teléfonos celulares o en un hotspot público de wi-fi.
Además, uno de los lugares dónde más fácilmente puede “pescarse” un virus es internet, en general porque descargamos y ejecutamos programas pensando que son otra cosa, como música o juegos. Tu navegador puede visitar sitios sin darse cuenta de que hay códigos maliciosos en uno de los elementos de la página, como un video hecho en flash y convertirse sin saber en una ventana a través de la cual tu computadora es puesta en riesgo.

6) EL TOMA Y SACA DE LOS SERVICIOS GRATUITOS EN LÍNEA

La mayoría de nosotras utiliza servicios gratuitos en línea para la mayoría de sus actividades en internet, desde dispositivos de búsqueda, webmails, plataformas de blog, redes sociales, intercambio de fotos y sitios de publicación de video, hasta aplicaciones de intercambio de archivos. La mayoría está completamente integrado a la telefonía celular, de modo que si hay señal, es posible publicar, conectarse y estar actualizadas. Esos servicios le han permitido a activistas y comunicadores/as trabajar en red, colaborar, publicar y amplificar la voz como nunca antes y de manera increíblemente fácil y divertida.
Todos estos servicios son “gratis”. Sin embargo, tienen réditos por nuestro uso. La ganancia se basa en el almacenamiento, el análisis y, a veces, la venta de nuestros datos. Por ejemplo, búsquedas, palabras clave en el correo electrónico, relaciones sociales, sitios que nos “gustan” o sobre los que tuiteamos a nivel personal y masivo. Estos datos les sirven para hacer publicidad dirigida con precisión y mejorar el desarrollo de productos. Las licencias de usuaria/o (que rara vez se leen y suelen ser difíciles de entender) pueden especificar que ellos pasan a ser propietarios de nuestra información una vez que la subimos al sitio y que nuestro derecho a borrar puede no ser respetado. Es más, estos servicios pueden reservarse el derecho a bloquear nuestro acceso en cualquier momento o pueden venderle a otra empresa con políticas diferentes. La información que almacenamos en internet puede verse comprometida, tanto si compartimos el acceso con unas pocas personas como con ninguna.
Las inquietudes sobre la privacidad varían en los diferentes contextos, a través de las generaciones y en varios momentos en nuestra vida. Para algunas personas, es impensable renunciar al control sobre sus datos utilizando estos servicios y, para otras, las cosas simplemente son así. Para mucha gente, los servicios ofrecidos son tan útiles que no importa lo que hagan con nuestros datos.
Las/os activistas por la privacidad se preocupan porque se está desgastando nuestro derecho a la privacidad y porque esos servicios priorizan sus ganancias y hacen pública por defecto nuestra información. De hecho, Facebook es famoso por hacer unos cambios en su política de privacidad que modifican completamente los ajustes realizados cuidadosamente por sus usuarias/os para asegurar que su información sólo esté a la vista de unas pocas amistades elegidas.

7) LAS ACTIVISTAS POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES SON BLANCO DE ATAQUES POR INTERNET

Las activistas por los derechos de las mujeres suelen relatar que perdieron acceso a su correo electrónico personal, a grupos en línea y a las redes sociales. En ciertos casos, esto se debe a que su propio proveedor de internet les bloquea el acceso; en otros casos, las mujeres sospechan que sus cuentas fueron “hackeadas”; y, aún en otros, recién se dan cuenta de que ocurrió una violación cuando su nombre o el de su organización quedan asociados a actividades sospechosas en línea que desacreditan su trabajo.
Las/os defensoras/es de los derechos de las mujeres suelen estar sujetos a un escrutinio particular, ya que sus acciones en defensa de los derechos humanos de las mujeres interfieren y son contrarias a las normas dominantes y la cultura de la mayoría. La violencia hacia las mujeres en nuestras sociedades es tan omnipresente que el solo hecho de tener un nombre que suene femenino alcanza para provocar abusos y acoso

Los contenidos feministas de internet viven siendo atacados, sobre todo aquellos que promueven el control de las mujeres sobre su propio cuerpo. Por ejemplo, quienes estén interesados en mantener el status quo sexista pueden organizarse para alertar a los sitios de redes sociales en cuanto a lo “inadecuado” de los contenidos feministas. Muchos sitios bloquean contenidos en forma automática y provisoria cuando reciben un determinado número de alertas.





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